Ya definimos a la Ética como la
ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos ahora nos toca
definir lo que es la Profesión. La
profesión puede definir como “la actividad personal, puesta de una manera
estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de
la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana”.
En un sentido estricto esta palabra
designa solamente las carreras universitarias.
En sentido amplio, abarca también los oficios y trabajos permanentes y
remunerados, aunque no requieran un título universitario.
En virtud de su profesión, el sujeto
ocupa una situación que le confiere deberes y derechos especiales, como se
verá:
1.
La Vocación. La elección de la profesión debe
ser completamente libre. La vocación
debe entenderse como la disposición que hace al sujeto especialmente apto para
una determinada actividad profesional.
Quien elige de acuerdo a su propia vocación tiene garantizada ya la
mitad de su éxito en su trabajo. En
cambio, la elección de una carera profesional sin tomar en cuenta las
cualidades y preferencias, sino, por ejemplo, exclusivamente los gustos de los
padres, o los intereses de la familia, fácilmente puede traducirse en un
fracaso que, en el mejor de los casos, consistiría en un cambio de carrera en
el primero o segundo año, con la consiguiente pérdida de tiempo y esfuerzo.
2.
Finalidad de la Profesión. La finalidad del
trabajo profesional es el bien común. La capacitación que se requiere para ejercer
este trabajo, está siempre orientada a un mejor rendimiento dentro de las
actividades especializadas para el beneficio de la sociedad. Sin este horizonte y finalidad, una profesión
se convierte en un medio de lucro o de honor, o simplemente, en el instrumento
de la degradación moral del propio sujeto.
3.
El Propio beneficio. Lo ideal es tomar en
cuenta el agrado y utilidad de la profesión; y si no se insiste tanto en este
aspecto, es porque todo el mundo se inclina por naturaleza a la consideración
de su provecho personal, gracias a su profesión. No está de más mencionar el sacrificio que
entrañan casi todas las profesiones: el médico, levantándose a media noche para
asistir a un paciente grave; el ingeniero, con fuertes responsabilidades frente
a la obra, etc. La profesión también
gracias a esos mismos trabajos, deja, a l final de cuentas, una de las
satisfacciones más hondas.
4.
Capacidad profesional. Un profesional debe ofrecer una preparación
especial en triple sentido: capacidad intelectual, capacidad moral y capacidad
física.
Ø La capacidad
intelectual consiste en el conjunto de conocimientos que dentro de su
profesión, lo hacen apto para desarrollar trabajos especializados. Estos conocimientos se adquieren básicamente
durante los estudios universitarios, pero se deben actualizar mediante las
revistas, conferencias y las consultas a bibliotecas.
Ø La capacidad
moral es el valor del profesional como persona, lo cual da una dignidad,
seriedad y nobleza a su trabajo, digna del aprecio de todo el que
encuentra. Abarca no sólo la honestidad
en l trato y en los negocios, no sólo en el sentido de responsabilidad en el
cumplimiento de lo pactado, sino además la capacidad para abarcar y traspasar
su propia esfera profesional en un horizonte mucho más amplio.
Ø La capacidad
física se refiere principalmente a la salud y a las cualidades corpóreas, que
siempre es necesario cultivar, como buenos instrumentos de la actividad humana.
Los
Deberes Profesionales. Es bueno considerar ciertos deberes típicos en todo
profesional. El secreto profesional es
uno de estos, este le dice al profesionista que no tiene derecho de divulgar
información que le fue confiada para poder llevar a cabo su labor, esto se hace
con el fin de no perjudicar al cliente o para evitar graves daños a
terceros. El profesional también debe
propiciar la asociación de los miembros de su especialidad. La solidaridad es uno de los medios más
eficaces para incrementar la calidad del nivel intelectual y moral de los
asociados. En fin al profesional se le
exige especialmente actuar de acuerdo con la moral establecida. Por tanto, debe evitar defender causas
injustas, usar sus conocimientos como instrumento de crimen y del vicio,
producir artículos o dar servicios de mala calidad, hacer presupuestos para su
exclusivo beneficio, proporcionar falso informes, etc. Cuando un profesional
tiene una conducta honesta, dentro y fuera del ejercicio de su profesión, le
atraerá confianza y prestigio, lo cual no deja de ser un estímulo que lo
impulsará con más certeza en el recto ejercicio de su carrera.








